Todo lo que me rodea me asombra. Por ejemplo, las nubes, los árboles, las hormigas, la luna...
Eso....que a toooooodos los demás les parece taaaan normal… a mí… ¡NO!
A mí… me resulta increíble.
También me asombran las personas, las mariposas, los perros, los pajaritos, el granizo, los teléfonos y los microondas. Bueno, a mí me asombra prácticamente todo.
También soy muy curiosa, sí. Me gusta saber cosas nuevas. Para mí el mundo es un lugar enorme que está esperando que yo lo explore. Por eso muchas veces me meto en líos sin darme cuenta. Es que empiezo a explorar…y ZAS! Un mundo lleno de ideas e imaginaciones desopilantes se me aparece en la cabeza, me atrapa y… ¡me olvido de dónde y con quién estoy!
¿Les había dicho que soy muy coqueta? Ay… Sí. Uso muchas pulseritas, de las que vienen en las bolsitas de cumpleaños y me fascina maquillarme. Ah, también me encanta dibujar.
¿Qué más? A verrrrr… Mmm… ah, sí! Soy algo torpe, ¡sí! Y atolondrada. Y me retan por eso, claro. Mmmmm… y sí… porque es como que al poner toda mi atención en algo que me interesa… me puedo llegar a caer por un precipicio, romper teteras inglesas, rodar por las escaleras y… ¡hasta a veces cruzar la calle sin mirar! ¡Y eso es muy peligroso!
¡Otra cosa que hago con mucha facilidad es imaginar! Imagino cosas que pueden pasar o cosas que pudieron haber pasado. ¡¡¡Bah, imagino cosas del presente, del pasado y del futuro!!! ¡Mi mamá me decía que iba a ser escritora! Y mi papá, cantante. Porque canto casi tooooodo el tiempo.
Aaaah… mi mamá y mi papá…bueno...
Ellos son seres muuuuy especiales para mí.
¿Qué más?
¡Ah, sí! Soy muy sensible. Tanto a lo que me pone muy contenta como a lo que pone triste. Y lo expreso de todas las formas posibles: saltando sobre los sillones, haciendo burbujas con mi shampoo de manzana, prendiendo todas las luces de la casa, hablando con la boca llena de pochoclo…
Pero hay algo que quisiera que sepan… desde que pasó lo del accidente de mis papás… ¡no puedo llorar! ¡Ni una sola lagrimita! Me puedo estar sintiendo muy pero muy triste por dentro y así y todo… mis ojos están secos como un…bueno, como un ¡trapo seco! ¡Qué feo, ¿no?!
Los psicólogos dijeron que era por el…shock “pos dramático”. ¿“Post tramático”? ¡Ay, la verdad que no me acuerdo cómo se dice!
¿Otra cosa que me quedó después del accidente?
¡Mis orejas! ¡Si, si! Me olvidé de hablarles de mis orejas. ¡Pero no se asusten! Las tengo al costado de la cabeza como todo el mundo, pero… ¡no funcionan igual que las de todos!
Parece que por el golpe o algo así, desarrollé una capacidad auditiva fuera de lo normal y puedo escuchar a una persona hablando a una cuadra.
Y por eso, para estar tranquila y descansar y poder desconectarme… debo usar unos tapones de siliconas en mis oídos. ¡Los tengo de tooooodos los colores y de estampados distintos! ¡Son super lindos!